El Colacho, cuando el mal anda suelto.

Desde el Siglo XVII y hasta nuestros días, el primer domingo después del día de Corpus, las gentes de Castrillo de Murcia (Burgos), burlan al mal.
El Colacho, en representación del mismísimo diablo, transita las calles increpando a los lugareños, para lo que se vale de una cola de caballo, estos lejos de amedrentarse, le responden con insultos.
En su recorrido, el Colacho, ataviado con ropajes llamativos y máscara, se va encontrando altares de flores que han levantado las gentes del lugar para hacerle parar y que salte por encima de los bebés nacidos ese año.


El Colacho es el mal que las gentes logran vencer con el poder de su fe cristiana, el mal pasa por encima de sus hijos sin tocarlos, y de esta manera, quedan salvos y perdonados de su pecado original. Después de esto, los bebés son agasajados con una lluvia de pétalos de rosa.
Para vuestra tranquilidad os diré, que desde que esta tradición nació hasta hoy, no se ha reportado ningún incidente o niño herido.

Año tras año, el Colacho recibe su merecido y el mal pasa de largo. Lejos de perderse esta tradición , hoy es de interés turístico, además de los propios, también los extraños acuden con sus hijos para que el mal les pase de largo.

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