Cuento Navideño de Gustavo Adolfo Bécquer
(Versión adaptada con fines didácticos)

Poeta y narrador español del Romanticismo. Es conocido por sus Rimas y Leyendas, obras llenas de misterio, emoción y tradición popular. La leyenda de Maese Pérez, el organista es una de sus historias más famosas, ambientada en la Sevilla del siglo XIX.

En Sevilla, la iglesia del Convento de Santa Inés se preparaba para la Misa del Gallo. Las velas iluminaban los altares y la ciudad olía a incienso y a pólvora de los fuegos de Navidad.
Todos esperaban la música de Maese Pérez, el organista venerado por su virtuosismo y su devoción. Se decía que sus notas podían emocionar hasta al corazón más duro. Pero aquella Nochebuena había preocupación: Maese Pérez estaba muy enfermo. Algunos vecinos murmuraban, otros intercambiaban miradas de miedo.
“¿Podrá tocar esta noche?” – preguntó una señora a su amiga, abrazando a su hija. “Ni idea… pero nada será igual sin él” – respondió la otra, con voz temblorosa

La misa comenzó en silencio. La gente cantaba villancicos, pero sus ojos no dejaban de mirar el órgano. Cada segundo parecía eterno. Entonces, algo extraño ocurrió: las primeras notas comenzaron a sonar.
Todos contuvieron la respiración. Era la música de Maese Pérez. El organista de San Román miraba con asombro y miedo: no podía entender cómo era posible. La música llenaba la iglesia de tal manera que los presentes sentían un estremecimiento en el pecho, una mezcla de asombro y reverencia.
“¡Es él! ¡Debe ser Maese Pérez!” – murmuró un niño.

Pero nadie sabía cómo, porque Maese Pérez ya no podía caminar ni tocar. El milagro estaba ocurriendo ante sus ojos y oídos.
Mientras la misa avanzaba, poco a poco los fieles comenzaron a comprender: Maese Pérez había fallecido días atrás. Su espíritu, lleno de amor por la música y la devoción, había regresado una última vez para tocar en la noche sagrada.
Cuando la última nota resonó, un silencio absoluto llenó la iglesia. Los ojos de todos estaban húmedos y los corazones palpitaban con emoción.
El organista de San Román, humillado y asombrado, bajó la cabeza: comprendía que nunca podría igualar el arte que nace de la pasión y la entrega verdadera.
Desde aquel día, cada Nochebuena, cuando alguien toca el órgano de Santa Inés, los vecinos recuerdan a Maese Pérez y sienten la magia y el misterio de aquella misa que la historia convirtió en leyenda.

“El recuerdo que deja un libro es más importante que el recuerdo mismo”.
Gustavo Adolfo Bécquer

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